Es como tirarse al vacío de un precipicio sin saber que hay detrás. Es la misma sensación de no saber qué vas a encontrarte, de no saber si al otro lado se encuentra el inmenso mar para salvarte. Esa sensación de no saber que va a pasar, de no saber que va a ser de ti cuando te tires al vacío. Ese momento en el que estás rozando con la punta de los dedos mil sensaciones distintas a la vez. No tienes nada a lo que aferrarte, nada que diga que no vas a volver a irte; nada que diga que después no se acaba todo. No tienes la certeza de que vaya a merecer la pena. Hasta que lo haces. Sabes que quieres caer, arriesgarlo todo y dejar el mundo atrás. Cuando algo realmente te importa da igual lo que haya al otro lado. Da igual si hay mar o vacío, no importa caer sin saber donde vas a acabar. No importa. El momento en el que caes, ese momento en el que sientes que tu cuerpo desaparece y que te sobra hasta la piel, es lo que realmente merece la pena. Hay momentos que van más allá de las palabras; momentos que quedan congelados en la memoria para siempre.
Cerrar los ojos y dejarse llevar merece la pena si la recompensa son tus besos-
(te)quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario