domingo, 20 de mayo de 2012

Yo no sé si se puede quererte más fuerte

La gente me pregunta si esto es lo que quiero, si es normal lo que tenemos. No he tenido apoyo a la hora de tomar esta decisión, al contrario, la gente sólo conseguía echarme para atrás. He aprendido una lección muy grande de todo esto. Si te importa algo de verdad debes luchar por ello y no rendirte nunca. Arriesgarlo todo y ser capaz. La gente me decía que no eres para mi, que no sea tonta, que sólo me haces daño una y otra vez. Y creeme, hay cosas que hacen mucho más daño del que puedas llegar a hacer tú.
Yo también me pregunto por qué te quiero. Supongo que es por tu risa, por tus bobadas de niño pequeño, por tus ataques esquizofrénicos y por tu manera de sonreír. Será por el cuerno ese que se te hace siempre en el pelo. No lo sé. Pero te quiero infinito. Cuando te veo lo primero que pienso no es que quiera comerte a besos, sino lo genial que es el brillo que desprendes. No sé que va a pasar cuando te vayas al pueblo y te lleves un trozo de mi contigo. Pero sí sé que cuando vuelvas, por muchas cosas que vayan a pasar, te seguiré teniendo conmigo de un modo u otro. Lo sé con toda certeza porque ante todo somos amigos, porque te conozco desde hace más de tres años y eres de las personas más especiales que conozco. Porque eras ese niño tonto que hacia cosas raras con la cara y que nunca tenía vergüenza. Que aunque ahora cueste verlo así, siempre has estado ahí. Han pasado muchas personas por mi vida durante estos tres años, pero tú has permanecido en ella auténtico y transparente, creciendo conmigo. Y aún nos queda mucho por vivir. No como lo que sea que seamos ahora, sino como amigos. Como lo que siempre hemos sido. Como personas que se quieren. Y esque cada día te quiero más fuerte.
Dicen que no luchar por las cosas es de cobardes. No entiendo de fútbol, ni se preparar café, ni se me dan bien los deportes. Pero siempre lucho por lo que quiero, y no paro hasta conseguirlo. Detesto a la gente que se queda con los brazos cruzados esperando a que llegue algún momento que merezca la pena seguir. A la gente que se queda quiera mirando como el mundo gira. La vida pasa demasiado rápido, y ya aprendí hace tiempo que las oportunidades no hay que dejarlas pasar; que las segundas casi nunca existen. A veces dices que no quieres nada serio por miedo a volverla a cagar; otras porque no quieres estar atado a nadie. No lo sé. No quiero que te preocupes por mi, por no hacerme daño. Ya me han hecho bastante, y aunque es verdad que no me llevo bien con el dolor, he aprendido a asimilarlo. A respirar hondo y mirar hacia otro lado. Equivocarse es de sabios. A veces desearía poder darte ese empujoncito que te hace falta y lanzarte a vivirlo sin miedo. Sin miedo a hacerme daño, a equivocarte, a arrepentirte y a cagarla otra vez más. Para cuidar de mi ya estoy yo, no te necesito para esto. Lo de que no merezco que me (hagan) hagas daño es relativo; algo malo habré hecho. Me lo acabará devolviendo el karma algún día. Todo pasa por alguna razón, y ya no tengo miedo a lo que pueda venir. Con esto no quiero conseguir nada. Tan sólo repetirte que puedo con esto y con un poquito más. Que pase lo que pase, voy a seguir queriéndote siempre, y que hay momentos y vivencias que quedan guardados en la memoria y que son imposibles de cambiar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para mí el 2020 ha supuesto un giro en 360º que, por suerte, ha terminado con mis pies en la tierra y mi cabeza alta. El 2020 comenzó con un...