jueves, 10 de octubre de 2013

Los días sin ti serían precipicios

Las bombas están creadas paradójicamente para explotar en determinados momentos y destruir. Igual que la labor del sol es brillar, el de éstas es explotar y destruir, y su destino no puede cambiar. Podemos retrasar el momento hasta su límite, pero siempre terminan explotando. Dicen que para quitarse las tiritas del corazón lo mejor es arrancar de golpe y sin pensar, lo mismo pasa con los explosivos del alma...

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