martes, 17 de diciembre de 2013

Sigues siendo quien compadece mis abrazos

No puede haber mayor dulzura que la que desprende cada una de mis células susurrando tu nombre. Mis suspiros y mi aliento son tuyos, sigo estando en deuda con las cavidades y defectos de tu alma y por eso me vuelvo proporcional a cada paso que das alejándote de mi... Mis ganas de elevarte y velar por ti son eternas e indestructibles y es que por mucho que te alejes de mi base mi instinto y mis tejidos te reclaman y mis latidos siguen siendo dobles, si hay algo que ame de esto es que mis manos, mis pies, mi cintura y la cordura que me queda están hechos a tu medida y desde el día que empezaste a formar parte de mis sentidos no soy una sola persona, sino que soy dos... Es inconsciente y delicioso sentir cómo te entrelazas a mis costuras y a mis sueños en estado de latencia a medida que tú cada vez te alejas más consumido en tu valentia y en mi incomprensión. Hay dos desgracias en la vida de todo ser humano, la primera es no tener a quien amar con toda el alma y la segunda, tenerle... Creo que me encuentro en estados en los que mi alma no comprende qué resorte le han quitado y me escuecen tanto los nudos de la garganta que creo que lo hacen para evitar que grite...
Estás en mi y aun no te das cuenta, no importa lo lejos que estés y las ansias que tengas de libertad...te amé, te amo, te amaré...

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