Eso es lo bueno de tu ausencia: que me dejas ganas de exprimirme y reinventarme en mil combinaciones -todas con las letras de tu nombre- y que me vuelvo a sentir paradójicamente viva y extrañamente única, como si fuera realmente la única persona capaz de leerte y resurgirnos como si no hubiera nada más detrás.
Me he acostumbrado y me reconforta saber que por una vez soy terriblemente fiel y cada vez que el corazón se me encabrita y mis manos toman vida propia y se ponen a temblar termino sonriendo -aunque me ahoge al mismo tiempo por provocar cortocircuitos- porque mis células todavía no te han echado y por que el sistema inmune se me haya vuelto suicida. Suicida, suicida, suicida... Será pensando mal que le he cogido el gusto a pensarte y ver cómo me caigo a cachos o que me estoy reconstruyendo de la mierda que me queda -de mi lealtad, del amor indestructible que forjaste, de ir contra viento y marea...
viernes, 18 de abril de 2014
Quiero que sepas que eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien
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Para mí el 2020 ha supuesto un giro en 360º que, por suerte, ha terminado con mis pies en la tierra y mi cabeza alta. El 2020 comenzó con un...
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