¿Una trampa deliciosa hacia el delirio, un producto de mi fiebre indefinida o de mis pesadillas?
A veces temo que tan solo seas un espejismo que hemos fabricado de tantas ganas que tenía de sentir, de cocinar algo a fuego lento, de estrenar otra paz...
Los niños pequeños están en constante descubrimiento de la realidad y aun confundiéndola con la ficción tienen una mejor visión que los adultos, ¿qué pasaría si cegáramos a un adulto y tiempo después le devolviéramos el poder de ver el mundo de nuevo? Quizá lo vería como un regalo sin abrir, como algo nuevo cada día, sin explicación alguna y sin la necesidad de encajarlo en la realidad, como hacen los niños pequeños...
Como has hecho tú conmigo: me has devuelto no solo el sentido de la vista sino la manera de ver el mundo y los placeres que posee, de presenciar lo que está por estrenar y de tomar lo no vivido como propio y lo propio como ajeno, has transformado la realidad y ahora es idílica y maravillosa cada día, no se trata de tu amor, es culpa de ver el mundo a través de tus ojos...
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