martes, 11 de agosto de 2020

Amor en un sitio sin esperanza

Hoy presenciamos un buen ejemplo de que todo lo bueno se hace esperar. Contra todo pronóstico, hemos podido juntarnos para celebrar todas las cosas bonitas que puede poseer un ser humano y que tanto valor han adquirido en estos últimos meses: salud, familia, y amor. 

 

Pese a eso, podría decirse que la relación de Pau y Rocío está más que acostumbrada a la espera: primero, años esperando para encontrarse el uno al otro en una pequeña ciudad encantada; a eso le han seguido meses y meses cociendo a fuego lento oposiciones, paciencia y apoyo mutuos; tras ello, semanas separados por un virus que se convirtieron en meses; días y días de incertidumbre y finalmente preparativos para el día que disfrutamos hoy, horas deseando ansiosos que al fin llegara el tren que los volvía a unir... 

 

Pau y Rocío, vosotros habéis presenciado más que ninguno de nosotros el antihéroe de la vida que tanto nos ha acechado estos últimos meses; lo habéis visto, escuchado, fotografiado y sufrido cada día, e incluso tú, Rocío lo has llevado dentro. Habéis sentido en vuestra propia piel el dolor de tantísimas personas con coraje, dulzura y humanidad, y os merecéis todo lo que el universo os devuelve hoy: el amor que tenéis el uno por el otro y el resultado de tantos años de lucha conjunta.

 

Todos aquellos que estamos aquí hoy, y los que no pueden estar, queremos agradecer a la vida por teneros en nuestras vidas, por poder acompañaros en este día y en todos los que le siguen, y deseamos que sigáis cuidándoos el uno al otro, que sigáis caminando juntos y que podamos seguir disfrutándoos eternamente. 

 

Os queremos.


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