Careceríamos de la satisfacción de haber sido capaz de hacer algo por muy insignificante que sea, de derribar muros y escalar murallas, de el placer de poder contar tus miedos más profundos y de entregarte a alguien, de las infinitas oportunidades que nos pueden llegar a dar algunas personas, de la libertad, de ver que el tiempo lo cura todo, de que siempre sale el Sol y del vacío que liberamos al poder gritar, del placer de un abrazo y de tener un buen día sin tener nada planeado, de cuando descubres que hay personas maravillosas y diamantes en bruto. De que si las vivencias que adoramos carecieran de su gloria efímera, no sabríamos como disfrutarlas y no las valoraríamos lo que merecen; de la salud y bienestar sin las enfermedades y el dolor que conllevan, de ser plenamente feliz y de amar y ser amado con toda el alma. De que somos jóvenes y aun nos queda mucho por vivir, de que nos queda toda una vida para equivocarnos, para aprender y desaprender, para ganar y para perder.
"Las cámaras de seguridad del mundo también captan... Ladrones de besos, adictos a la música, soldados inofensivos, carteristas honestos y traficantes de patatas fritas. Ataques de amista, de amor y de bondad. Pandillas generosas, bomberos voluntarios, rebeldes con causa y terroristas de la paz. Muchos locos sueltos y algunos héroes locos. Miremos el mundo con otros ojos..."
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