Hoy te gustarían tantas cosas que tus suspiros serían por una vez directamente proporcionales a mis ganas de salir corriendo. Derribaría todas las murallas y sufriria el echarte de menos una vez más con tal de que se me claven otra vez esos ojos magnéticos. Duermo por las tardes, por las noches reinvento su voz. Lo que era de dos pasó a ser de uno, eres tú quien avanza y yo quien se queda estancada en el mismo banco, en el mismo mar. Te guardo bajo tierra pero eres infinitamente fuerte a pesar de todo, y mira que me lo estoy poniendo fácil. Tengo preparadas todas las ecuaciones y los aviones han despegado ya, el problema es que yo siempre me quedo en tierra y mi alma aspira tan alto que mis expectativas se han tornado inalcanzables. Aquello que era infinitamente humano finalmente no se rompió, puedo escapar pero me siguen faltando mitades que llenar. Estamos hechos de pedazos de personas, cada una nos crea y nos destruye de una forma u otra, y cuando falta duele...
Sálvese quien pueda
miércoles, 27 de marzo de 2013
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