Quizá sea el momento de un borrón y cuenta nueva, de dejar que las cosas buenas que no deberían cambiar nunca, cambien; quizá fue la puta de la duda la que me llevó al error. Hay cosas que siempre están ahí, como mi miedo y mis celos, mi tonta forma de ver las cosas y mis sucesivos altibajos. Tus caprichos y tus aparentemente inevitables subidas y bajadas, los días perfectos y los que a veces cuesta esconder las ganas de matarte. Supongo que lo que pesa es admitir que es cosa de dos, que tus suspiros son por encima de todo mi aliento, y que al igual que los peldaños inevitables que hay que subir, sigue siendo demasiado fácil destruirme, tan solo utilizando una sonrisa. Siguen mi incomprensible facilidad para acostumbrarme o desacostumbrarme a ti y el tiempo que me lleva dejar que las caricias se las lleve el viento. Creo que somos inmunes, que somos héroes, que existe algo más poderoso que el amor y más grande que el mar que nos ata y nos consume lentamente, que no podemos escapar...
Take me to the finish line
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