domingo, 19 de mayo de 2013

Cielo, puedo ir más allá

Me he quitado las solapas y el armazón, si hay algo que he perdido a parte de los puntos de mi corazón disecado son las desconfianzas y las tardes rojas atravesando los cristales, aunque ya habrá tiempo para revivir amaneceres. Divago entre infinitos deseos de plenitud y recreo inspiraciones, cambié las despedidas repetidas por au revoir y volví a tus amaneceres al otro lado de la cama, parece que me pinchen las estrellas en las manos y que me quemara la piel sintiendo tu aliento, siento que me consumo y me consumes como a un cigarrillo marchito y que vuelvo a mis orígenes, a lo que sin duda estaba destinada a conocer por peticiones de mi alma y las constantes coincidencias con mis sueños de la infancia. Es como si siempre hubieras estado ahí, como si fueras mi despedida para volverte a ver, como si fueras una magia dormida reservada para los días de sol y de pájaros en mi cabeza. Dejo que pasen las horas y me adueño de inmensas paradojas, dejé de distinguir realidad de fantasía y mientras me hundo y parece que me escapo, es como si estuviera cada vez más cerca de casa... Más cerca de mi misma y de mis vicios, de mis constantes delirios y de tu ternura, de mis ansias de días de calor y de mi escondida vitalidad, de mis días aparentemente perdidos en estado de latencia, de la pila de discos encima de la mesa y de las entradas y viajes planeados impacientes de reconstruir e inventar horizontes. Avanzo unas veces hacia arriba y otras veces hacia abajo, sigo siendo ingenua y astuta sin que se me vea, me tacho de mil maneras y sigo adorando mojarme bajo la lluvia al igual que cuando era pequeña, perduran mis ilusiones y mis debilidades y encuentro mi punto de encuentro en el color del mar, en el de tus ojos, en el del sol por la mañana los días caprichosos, en que no sé por qué razón tus defectos se van desvaneciendo y haciendo míos, mi alma va tejiéndose a tu vera e imagino que despierto con el insolente sol de la mañana entre alientos de julio y cosechas que vamos recogiendo.

  
Serás una estrella que ya no brilla
"El día llegó, y todas las tormentas bajaban a beber al río, y nuestros cuerpos dormidos bajaron flotando hasta verlo convertido en mar. Eran las fiestas de aquel pueblo de playa, y me llevaste a ver los fuegos artificiales, como en aquella canción de Calamaro. Tu pelo olía a pólvora, tus manos a verano, el cielo se llenó de figuras y colores y todas tus frases se perdieron entre el ruido..."

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