Al fin comprendí que todo depende de nosotros mismos y de las emociones escondidas, no de lo que queremos sentir si no de nuestros límites y de lo rápido que permitamos pasar las agujas del reloj y la persistencia de las estrellas. No te culpo por nada ni te guardo rencor por vivir de mi vulnerabilidad y de mi dependencia, siempre fuiste mis suspiros y el brillo que anhelaba mi mirada, y te agradezco cada una de las noches en vela fundiendo nuestros sueños y construyendo universos infinitos. Eres la respuesta pasada a todas mis plegarias, una canción, un sueño, un susurro; los besos que te
Hay dos desgracias en la vida de todo ser humano, la primera es no tener a quien amar con toda el alma y la segunda, tenerle.
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