miércoles, 5 de junio de 2013

Leave your taste on my tongue

Ella estaba enamorada del amor y contagiaba, contagiaba por cada uno de sus poros y de sus lágrimas... Cambió y enamoró al hombre que no sabía amar.
"¿Alguna vez ha tenido esa sensación? Sus defectos se convierten en virtudes y las incomodidades de orgullo desaparecen, es tan solo un instante que cambia las sintonías y los colores, las esencias y los corazones. Le mira tan solo una milésima de suspiro y ya está ahí, instalado entre sus costillas. Le da un vuelco el alma y todo cambia de dirección, y entonces lo sabe, sabe que ha ocurrido y que no hay vuelta atrás. Se vuelve un callejón sin salida o un atracón de ilusiones, pero está ahí, es inevitable. Una vez que el amor te sacude, es insistente para que te percates de que está ahí. Hay muchos sabores de amor, el amor correspondido resulta el más dulce y el más agrio, lo más grande que te puede suceder es que ames y seas correspondido... Es incoherente porque no se ciñe a reglas ni a leyes, sigue recetas de paciencia, perseverancia y grados de ternura o de soporte, es simple y es complejo, puede resultar tan sencillo crear una sonrisa como habilidades innatas como el intento de sacar el color azul de tu alma de mis entrañas... 
Nunca me gustó lo ácido, prefiero las personas que esconden mundos y con el corazón envuelto en parches, que inspiran y amanecen cada mañana escondidas en la taza del desayuno..."
Como tú

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