martes, 25 de febrero de 2014

Manual para estrangular cables

Creo que me he quedado encajada entre sol y sol. ¿Y si lo he interpretado mal? Alomejor es que eres una virtud. No digo antes cuando me elevabas y me pintabas la sonrisa en la cara que todo el mundo envidiaba, no la que nos hacia famosos de nosotros mismos por querernos con nuestra (trans)parente perfección. Digo ahora, lo que me has dejado en forma de pila de libros encima de la mesa de cristal del salón. Alomejor eres como las prácticas o los cursos y yo no me había dado cuenta, me olvidé de leer la letra pequeña sin siquiera saber que había. Tal vez seas como la armadura de conocimientos y experiencias despues de irte a hacer prácticas a la Antártida o un curso express en cualquier materia. Que luego se te queda la marca del violín en el cuello -de las que se quitan por falta de tiempo- y lo que te queda es que sabes tocar el Canon super rápido o el acorde ese que no te salía al principio.
Alomejor lo he pensado mal y no eres una sola y magnífica virtud sino que eres un pack con cien mil diminutas de ellas con manual de instrucciones o de personas. Es triste pensar que llegaste a mi vida para enseñarme a vivirla y no para dejar que mi vida te enseñara a ti y que yo me confundiera planeando que el sol siempre brillara por encima de nuestras cabezas a una distancia máxima de Roma-París y de conversaciones telefónicas estrangulando los cables.
Alomejor se te olvidó decirme que no tenías fecha de caducidad sino que tenía que encontrar el resorte para amarte durante tres primaveras con rango de error de una vida y de que eras la guía para sobrevivir otros veinte lustros.

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