domingo, 16 de noviembre de 2014

He encontrado otro tono de azul

¿Te has dado cuenta de que el Sol ya no me mira de la misma forma?
Cada vez me vuelvo más vulnerable a sentir los atardeceres en la piel, los últimos rayos del día enredados en el pelo, a recoger los detalles en los que antes no me fijaba, a observar que siempre pasa la bandada de pájaros a la misma hora y a darme cuenta de lo bonito que está el río cuando paseo sola por allí...
Ya no me siento estancada en el mes de noviembre sino reflejada, como si hubieran pasado diez mil inviernos desde que te marchaste aquel domingo y cada vez que apareces sea como estar viendo un sueño desde arriba en el que una bailarina rota ocupa mi lugar, como si no pudiera evitar darla cuerda de vez en cuando por miedo a que se le atasquen los resortes y luego ya no haya forma de regresar, aunque ya ni siquiera sé si quiero hacerlo, y créeme que eso me asusta tanto...
A menudo me asustaba de mirar la vida y descubrir la magnitud con la que el amor nos ciega a exprimirla entera y a disfrutar de todo su jugo, de todos sus regalos... El problema es que todavía no he encontrado la respuesta a si me alegra haberlo descubierto antes de que envejecieran mis arterias del todo.
Te has unido a mi colección de sueños, de vacaciones en la playa con los amigos, de campamentos, de libros; he aprendido a apreciarte como se aprecia un campamento de verano unos meses después cuando descubres que por mucho que lo añores nunca vuelve y eso es precisamente lo que nos hace desearlo tanto... lo mismo pasa contigo tras 365 días de añoranza.
Confío en las sorpresas de la vida y en los altibajos que todavía me sacuden los domingos, en que sigues inspirando la tristeza y los retortijones en el alma al despertar y en el provecho que saco de ello, en la lección que me hiciste comprender: amar es la mayor virtud de las personas, durante el tiempo que dura éste y durante su pérdida y recuperación, y es que una vez alguien dijo que el amor había que agarrarlo despacito y soltarlo fuerte y de golpe para poder olvidar, y no al revés...
Ninguna derrota será más grande y dolorosa que la tuya, y por eso ahora sé que soy invencible


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para mí el 2020 ha supuesto un giro en 360º que, por suerte, ha terminado con mis pies en la tierra y mi cabeza alta. El 2020 comenzó con un...