miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cosas refugiadas contra el olvido

Te has vuelto agrio y gris, como el reflejo que veo ahora de lo que antes era mi esencia, y a veces no distingo entre si estoy mirando desde fuera, como si fuera una muñeca rota llena de imperdibles que llevan tu nombre o desde dentro como si fuera el viento de un pasado irreversible que me susurra que no soy la misma, que tu fantasma se ha marchado y lo que queda del aire nunca fue mio.
Siento el despertar de una pesadilla, el humo de algo que fue producto de mi mente, es casi como recuperar el aire...
Es como si me hubieran extirpado una parte de mi misma que me hacía tanto daño que acabé amoldando los rincones que quedaban de mi alma al malestar y al sufrimiento que producía tu ausencia, y ahora sentirme bien es un agente extraño al que mis entrañas no terminan de acostumbrarse.
Como si me viviera desde fuera...
La mente del ser humano es como un foco de ilusiones y recuerdos que engañamos, agrandamos y reinventamos continuamente, idealizamos y guardamos lo que más nos gusta de ellos como si fuera un mecanismo de defensa frente al dolor... frente al olvido
Creo que hoy solo me sale agradecer lo vivido y la parte de ti mismo que me entregaste y que ahora me compone, me reconforta y a la vez asusta saber que estoy hecha de pedacitos de ti, de nosotros y de lo real que queda en mi cabeza

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para mí el 2020 ha supuesto un giro en 360º que, por suerte, ha terminado con mis pies en la tierra y mi cabeza alta. El 2020 comenzó con un...