Ya no hace falta que vuelvas, tengo una copia tuya en mi cabeza hecha en cada formato que he besado de tu piel y en cada idioma de los lugares que no visitamos. Tengo una de tu camisa vaquera, de tu sofá, de tu encimera, de tus susurros; casi podría reconstruirte como se reconstruye el ave fénix sin quemarme ni un centímetro de piel. Estoy a prueba de balas y de besos, mis poros solamente colaban los que empiezan y terminan en ti y ahora mis células se están regenerando como si hubieras sido como un cáncer con fecha de caducidad.
Somos lo que compartimos y nuestro problema fue querer abarcar todo el amor como si fuera gratis y reversible, como si fuéramos eternos y no... Te enganché a velocidad de vértigo como si de la vida se tratara y al igual que un niño perdido luego no supe como despegarme de ti, de tus goles, de tu mar abierto...
Si necesitas volver no dudaré ser tu autopista
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