He estado tanto tiempo fuera de mi misma que volver ha sido como tomar por propio lo ajeno, aceptar los cimientos ahora irreconocibles que me constituyen y comprobar tras una larga ausencia que SIGUES SIENDO MI MOLDE y que no hay fecha de caducidad que valga ni un clavo que saque a otro; he vuelto a mi refugio y todavía quedaba el sabor de boca ácido que dejaste y el manual de instrucciones encima de la mesa carcomida por las ganas que se han quedado sueltas, sin objetivo y sin orden y que ahora corren por el salón como pollos sin cabeza...
Me he pintado las uñas del negro de los gritos y me he vuelto de luto por mi cobardía, por mi inocencia y las ganas de vivir que me dejaste sin usar que ahora no me dejan vivir si no es por encima de mis límites, con el corazón rebosando de familia y de complicidad, con el listón por los aires y la paciencia bajo mínimos, y es que sigo pensando que
Viniste para hacerme eternamente pura, inconformista, para hacerme ver lo que sólo deja ver el corazón y amar de norte a sur y de este a oeste

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