Hoy odio tu poder de convicción, tus malas caras, tus palabras y tu presencia, odio mi infinita dependencia y tu maldita indecisión. Odio perderme y que me encontraras y que siempre estuvieras ahí, odio todas las veces que me apoyaste cuando nadie más se enteraba y nuestra absurda complicidad. Odio hasta tu risa, odio de tu norte a tu sur y tanto tu izquierda como tu derecha. Tu forma animal de mirarme y todas esas cosas que me gustaban de ti. Para mi libertad bastan tus alas, y para mis pesadillas tu ausencia. Es como entrar en un callejón sin salida que promete atraparme y dejarme indefensa. Hoy solo quiero dejarme llevar, no pensar en nada más, podemos hacer esto muy fácil. No tendrás que aguantarme más, podrás echar de menos todas esas cosas que no soportabas de mi y dejarás de ser mi sistema de referencia. Dicen que un mismo error cometido dos veces deja de ser un error, que pasa a ser una decisión. Si algo he aprendido de todo esto es que el ser humano es capaz de tropezar infinitas veces con la misma piedra pero acaba por partir en dirección contraria, y que contigo no hay limites, no hay contados arrepentimientos ni oportunidades.
Tú eres amor-
martes, 12 de febrero de 2013
Para mi libertad bastan tus alas
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